Defoliación en algodón: una práctica clave para mejorar la calidad de la fibra y la eficiencia de cosecha

En el tramo final del ciclo del algodón, la correcta defoliación resulta clave para lograr una cosecha eficiente y preservar la calidad de la fibra. Especialistas destacan el rol de los defoliantes hormonales bajo las condiciones de la campaña 2025/26.

En el cultivo de algodón, la defoliación no debe considerarse una práctica de último momento, sino una herramienta de manejo que debe planificarse con anticipación para asegurar una cosecha mecanizada eficiente.

El ingeniero agrónomo Dr. José Tarragó, especialista del equipo de producción vegetal del INTA Las Breñas, explica que “cuanto menos hojas haya, más limpio saldrá el algodón y mejor será la calidad de la fibra y el precio que recibirá el productor”, destacando el impacto económico directo de esta práctica.

Según el especialista, bajo condiciones de temperaturas elevadas y alta radiación —como las registradas durante la campaña algodonera 2025/26 en el NEA— los defoliantes de acción hormonal suelen mostrar un mejor desempeño, especialmente cuando las temperaturas medias superan los 21 °C.

Estos productos activan procesos fisiológicos en la planta (como la liberación de etileno y ácido abscísico) que provocan el envejecimiento y la caída natural de las hojas, evitando tanto el manchado de la fibra por hojas verdes, como la aparición de “pimienta” (restos de hojas secas pegadas), factores que penalizan severamente el precio en la desmotadora.

Concentración y eficiencia

Dentro de las herramientas disponibles para esta práctica, Sumitomo Chemical presentó Rozzar®, un herbicida desecante y regulador de crecimiento vegetal formulado a base de Tidiazurón 36% y Diuron 18%.

El Ingeniero Agrónomo Matías Perotti, responsable técnico comercial de Sumitomo Chemical para la zona NEA, destaca un diferencial clave del producto: su alta concentración, tres veces superior a la de sus competidores directos.

“Para defoliar 100 hectáreas de algodón, se necesitan solo cuatro bidones de Rozzar® frente a diez bidones de productos de la competencia”, señala Perotti.

A diferencia de los herbicidas de contacto o “quemantes” (como los PPO), que pueden dejar hojas secas pegadas a la planta, Rozzar® induce un proceso fisiológico sistémico. El Tidiazurón promueve la formación de células de abscisión que permiten la caída de las hojas aún verdes, mientras que el Diuron inhibe el rebrote de nuevas hojas, asegurando una ventana de cosecha limpia y eficiente.

Además, su formulación en suspensión concentrada (SC) facilita la preparación del caldo de aplicación y el lavado de equipos. La defoliación comienza entre los 2 y 5 días posteriores a la aplicación, alcanzando su máximo efecto entre los 10 y 14 días, lo que permite generar una ventana adecuada para la cosecha mecánica.

En un contexto productivo donde la calidad de la fibra y la eficiencia operativa son cada vez más relevantes, el manejo adecuado de la defoliación continúa siendo una herramienta central dentro de la estrategia del cultivo de algodón.

Con Rozzar®, Sumitomo Chemical reafirma su compromiso con los cultivos regionales, brindando al productor algodonero una herramienta que contribuye a mejorar la eficiencia de la cosecha y preservar la calidad de la fibra.

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